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lunes, 10 de octubre de 2011

Infierno.


Quiero avisar a todas aquellas personas que cada día alimentan su odio en sí mismos para que dejen de hacerlo. 
Yo perdí el tiempo intentando vengarme, perdi mucho tiempo, el tiempo, todo.
Cuando ya no podía contener más la rabia, cuando más asco y desprecio sentía, al fin logré aquello que tanto había ansiado. Verle sufrir tanto como yo, el doble que yo, aún más. Traer el infierno al mundo solo para él, egoístamente.
Y cuando ese momento de placer fugaz y envenenado se hubo desvanecido, no sentí nada más. Solo podredumbre y vacío en mí. De nada había servido todo aquello. Junto con él me destruí yo misma, cegada por el más profundo y amargo rencor.
¿Y ahora quién va a salvarme de mi propio infierno?


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Sueño invernal.


Y al caer la noche, ahí estaba él mirando al suelo con las manos en los bolsillos. Dentro de mi sueño tornado en pesadilla. 
Ahora al verle sentía miedo, angustia.
Sentía que me iba hundiendo más y más en el profundo lago que lloré por él. Me calaba de lágrimas hasta los huesos, sintiendo que me alejaba de mi misma.
Era como si huyera del sol, lejos de toda esperanza, sin animo, y expuesta al gélido peligro que arrecia. Pero su brillo era dañino, engañoso. Solo podía dejarme llevar por la corriente.
El precio que pago por amar lo prohibido es alto. Soñar es gratis, pero limitado. En algún momento hay que despertar. Permanecí demasiado tiempo dormida en un mundo que sabía que era irreal, pero me gustaba. Los excesos no son buenos, pero no quise aceptarlo, no quise volver. Nadie duerme para siempre, y ahora no volveré a soñar. No lo volveré a ver. No volveré a sentir.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Tu foto.


No quiero esperarte más. No quiero despertar pensando y deseando que esta vez seas de otra manera conmigo. Pero ambos sabemos lo frío que eres. No quiero sufrir más...
Pero no puedo alejarme de ti, esa es una de las razones por las que no puedo dejar de pensar en tu cara y tus ojos, ni olvidarte. Me paso el día mirando tu foto, aunque desearía ser capaz de no volver a mirarla.


miércoles, 24 de agosto de 2011

El antifaz.


Distinto, desemejante, desigual, opuesto, contrario. 
¿Quién eres? No te conozco. ¿Tanto has cambiado?
Frío y gélido, pero siempre tan dulce y peculiar. Ahora derrites la personalidad que creaste para mí. 
Tan sólo puedo mirar como la persona que robo mi corazón una vez se desvanece incontrolablemente. 
Y cada vez te alejas más, más y más diferente.
Me empeño en buscar en tus ojos cristalinos algún resquicio de aquel que me impedía pensar, pues solo en él pensaba.
Cada vez menos exquisito, pasas a ser uno más, helado y rígido. Ya no te encuentro ni cuando me hablas ni cuando te miro.
¿Qué ha sido de ti? 
Parece tan denso y tan verídico tu nuevo antifaz, que mis esperanzas vuelan difuminadas, perdidas sin sentido. No hay nada que esperar, nada que exista para ello.
¿Cómo eres en realidad? 
Te echo de menos... 
Muero, me desquicio, me pierdo. 


lunes, 22 de agosto de 2011

Temprano.


Te he conocido temprano, amor. 
Que error, que castigo, que aflicción.
Dolor, sí, dolor. 
Eso que nunca quise causarte, sé que ahora es inevitable.
Tal vez me equivoqué, o tal vez fue el azar, no lo sé.
Encontré la perfección a la primera, esa es mi condena.
Me duele el no haber conocido, el no haber experimentado, el no haberme enamorado de la persona más dañina antes de tu llegada.
No haber sentido el suplicio de sentirme una mitad perdida que busca desesperadamente su alma gemela.
Y me tortura esta realidad, el darme cuenta de que es demasiado pronto para las ataduras.
No he necesitado esperar demasiado para al fin saber que eras tú el que merecía la pena.
He tenido esa suerte que otros anhelan y yo ahora no puedo asimilar.
Eres perfecto, amor, pero nunca será lo suficientemente tarde para nosotros.


viernes, 22 de julio de 2011

Oscura última hora.

Cuando nuestras almas se alzan firmes, en silencio, frente a frente, cada vez más cerca, hasta que arden nuestras alas extendidas y se abrasa cada rincón de su curva, 
¿qúe mal amargo puede el mundo causarnos si nos tenemos el uno al otro? 
Devoremos nuestro paso por la tierra, amada mía. 
Huyamos del capricho cruel de los hombres que arrincona a los espíritus puros. 
Inventémos juntos un lugar lleno de luz, donde resistir erguidos, donde amarnos siquiera por un día, aun si acechan nuestra oscura última hora.


miércoles, 20 de julio de 2011

La muñeca nueva.

Acéptalo, tan solo fuiste su juguete, su muñeca. Y como todos, acaban por aburrir, dejan de ser interesantes. Acaban en el rincón, al fondo del estante, en la sucia caja de cartón.
¿Duele, verdad? Duele esperar que vuelva a recogerte... duele tener esa esperanza.
¿Es insoportable, cierto? Ver que te está sustituyendo por otra nueva.
Que poco a poco te va ignorando. Que poco a poco la muñequita nueva lo distrae, más y más. Tu rincón va oscureciendo mientras observas, resignada.
¿Para qué llorar? No me oirá, la voz de la muñequita es lo único que escucha.
¿Para qué intentar llamar su atención? No me verá, la muñequita es a lo único que mira.
Todo es inútil... todo. Antigua, desfasada y pasada. Usada...
Mejor quedarse tendida sobre el suelo a esperar a que alguien me pise y me aplaste. A esperar que me destroce por fuera, pues ya lo estoy por dentro.
Y así, al fin... dejaré de llorar en silencio, me sentiré aliviada. Vieja y muerta, la eterna enamorada.