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domingo, 27 de marzo de 2011

Trailers.

¡Aquí os dejo los trailers de unos cuantos videojuegos! Espero que os gusten tanto como a mí.


Dead Island



Alan Wake



Bioshock



Bioshock 2



Dead Space



Dead Space 2



Metal Gear Solid 4: Guns Of The Patriots


Metal Gear Solid: Rising



Shadow Of The Colossus



Red Dead Redemption



Resident Evil 5



Left 4 Dead



God Of War 2




sábado, 19 de marzo de 2011

Dibus :3

K-ON: Azusa Nakano.
 
 
 
 K-ON: Mio Akiyama.



K-ON: Tsumugi Kotobuki.



 Jigoku Shoujo: Enma Ai.



 
Lucky Star: Tsukasa Hiiragi.



Pokémon: Pikachu.



Death Note: L (L.Lawliet)


Vocaloid: Kaito.



Espero que os hayan gustado <3 Si queréis que os dibuje algún personaje, decídmelo.



lunes, 7 de marzo de 2011

Noisy Silence.

Hoy no tengo palabras. Se hizo el silencio en mi, pero no por eso voy a quedarme callada. Así que, como siempre, la música será la que hable por mí. Aquí os dejo unas cuantas piezas musicales que creo que pueden expresar muchos de mis sentimientos:



domingo, 27 de febrero de 2011

Condena eterna.

“No quieras conocerme, por mucho que te llame la curiosidad. Te lo suplico. No quiero volver a hacerlo… por favor.”



Pero se acercó. Intentó convencerme de que podía ser normal, de que no tenía porque hacer daño a la gente si no quería. Insistió para que abandonase mi prisión y enseñarme su mundo, ofrecérmelo. Me invitó a vivir una vida, la que hubiera tenido si no hubiera estado condenada. Incluso llegó al extremo de desear arrancarse el corazón por dármelo, para que pudiera sentir. Sus pulmones para que pudiese respirar. Su piel para que pudiera tocar. Todo. Y todo en vano, mi pequeño humano.
Yo ya había perdido todo aquello, el día que me sentencié a ir al infierno. “¿Crees que lo hago por el dolor que me supone esta penitencia?” le pregunté. No. Tan solo continuaba la cadena que inicié cuando era como él, tan necia y frágil.
Maldito ingenuo, ¿por qué no me hizo caso? Desperdició conmigo la oportunidad que yo también desaproveché, hace muchísimo tiempo. Se me dio una vida, y la dediqué a despojar otras que no me pertenecían.
Esa era mi pena, perpetrar un crimen, cada día, cada noche. Revivir mi error una y otra vez hasta que realmente me arrepintiera.
Tuve que hacerlo… tuve que hacerlo…
Nadie podía conocer el secreto. Soy veneno. Soy la muerte. Tuve que acabar con alguien que no había planeado matar. Alguien que no quería ejecutar. Alguien que por primera vez sintió compasión hacia mí.
Aquel día me arrepentí. Tanto, que destruí mi propia inmortalidad. Sin embargo, aquí sigo. Tan desmesurado fue mi sentimiento de culpa, que se me devolvió a la vida para vagar durante toda la eternidad lamentándome por haberlo asesinado.


Perdóname, desde donde sea el lugar al que te envié, perdóname… perdóname…

domingo, 20 de febrero de 2011

Una hora.

"Si solo una hora de amor tuviera y fuera esa mi última hora, una hora tan solo para amar sobre esta tierra, para ti toda mi hora sería"


Nunca sabemos cuando nos vamos, o cuando decidiremos irnos realmente. Desconocemos el motivo y la razón de nuestra marcha. Una vez que llega tu muerte, no puedes volver atrás, tienes que seguir avanzando. Por eso has de aprovechar cada instante, disfrutar de cada pequeña sensación, de cada oportunidad, antes de que algo o alguien te convierta en nada.


Cuando llegó mi hora, sentía que volaba, la vida me abandonaba. La transparencia de mi lar se vio teñida de un espeso negro para siempre. Ya no había nada que mereciera la pena esperar. Aún así, mantuve la esperanza durante largo tiempo. Aguardé a que aquella obsesión se marchitara y yo pudiera volver a brillar. No podía evitar sentir rabia en mi interior. A pesar de 
mis esfuerzos, perecí, pero valieron la pena. Él siguió recordandome, y eso me mantuvo viva en la medida en que podía estarlo. Sé que él sentía cómo yo le observaba.



Tuve esa hora, la hora que pretendía darme el día en que no aparecí.
Él hizo que mí tiempo valiera la pena, tras tan larga espera. Él iluminó toda la eternidad que esperé por una venganza. Solo faltaba él para que mi mundo fuera totalmente perfecto. Tuve que dar el adiós definitivo para mi dulce lumbre porque yo no era suficiente, yo no podía darle nada más. Yo había sido congelada. No tenía alternativa. Sólo una hora, la hora en la que fui feliz, aunque tuviera que acabar cuando empezaba a vivir de verdad. 




domingo, 13 de febrero de 2011

American McGee's Alice.




Un incendio. Dicen que ha sido un accidente. Toda mi familia ha muerto. Soy la única superviviente. Intentan convencerme de que no soy la culpable, pero yo siento que sí. Me odio, me detesto, no me soporto.
Lo que ves en mis manos son vendajes, podrás imaginar por qué los llevo…
Me sumí en un estado de catatonia total. Soy una loca para todos en el asilo Rutledge donde me internaron. Me maltratan constantemente. Pero ahora, diez años después,  el Conejo Blanco ha vuelto a despertar en mi mundo, me ha llevado de vuelta al País de las Maravillas. Aunque… ya no tiene nada de maravilloso.



A través de un espejo roto, el cuento de hadas se convierte en pesadilla, la imaginación se vuelve locura, los juguetes se vuelven armas, los amigos se vuelven enemigos, y el tiempo se está acabando.

Alice creció, al igual que el País de las Maravillas.


“Pero yo no quiero andar entre locos.”
“Eso no puedes evitarlo. Todos estamos locos aquí.”
…

Tres, dos, uno...



Alice, háblame sobre tu país de las Maravillas.


Alice… ¿qué es lo que has hecho?


11 años después, he sido liberada de Rutledge. Un psiquiatra de Londres es el que se hace cargo de mí, pero los traumáticos recuerdos de la muerte de mis padres siguen persiguiéndome. Mis alucinaciones y mi lucha interna son ahora más intensas, he regresado a las maravillas con la esperanza de encontrar allí la seguridad y comodidad que necesito. Sin embargo, este país ha vuelto a ser deformado por mi locura. Debo salvar a sus habitantes y a mi misma del mal que he desatado.




 Tienes suerte, tú estás de visita, nosotros tenemos que vivir aquí...


martes, 8 de febrero de 2011

El Ángel de la Muerte.



La nocturnidad ha llegado por fin. Es mi momento. El tortuoso sol ya ha muerto y ahora es cuando realmente comienza  el día. 

Las calles se disipan, todos duermen creyéndose a salvo bajo sus cálidas sábanas. Ignoro el frío que se empeña en castigar mi piel. Respiro la niebla profundamente, y abro los ojos más que nunca. Mi mirada centellea tenebrosamente a la luz de la Luna. Hoy, la negra noche se teñirá de carmín por mis crímenes.

No soy invisible, pero sé cómo hacer que no me vean. Soy cruel, despiadada y sanguinaria,  lo sé. Pero no puedo ni quiero contener mis deseos de muerte.

Nací para decidir sobre la vida y la muerte. Para arrebatar el aliento a aquellos que desee, y sentir como su corazón finalmente se consume ante mí.
Disfruto al ver como se apagan en mis brazos, abandonándome su débil cuerpo que es incapaz de combatir contra mí. Sus almas huyen del horror para vagar sin rumbo eternamente.
Camino entre las sombras, con la mirada fija, y mi pálido rostro impertérrito. Guiada por mis instintos, me dirijo una vez más a destruir una mísera vida desafortunada.

***

Oh, humano desgraciado. Mal día elegiste para perderte. Ya no te perderás jamás, nunca volverás a hacer nada. Eres mío.

Él me mira resignado. ¿Realmente ha adivinado su fatal destino? Que intuitivo…
Ni siquiera se malgasta en correr, me espera bajo la farola que acaba de fundirse.  Le sonrío y llego hasta él. Más joven de lo que creía, pero sigue siendo perfecto. Siento que su valentía empieza a flaquear, sus ojos le delatan. Pero ya es demasiado tarde. 

En un instante, le abrazo con elegancia por la espalda y le llevo al bosque, entre los árboles, mudos testigos. Aturdido, intenta correr por primera vez. Le dejo ir. Él mira hacia atrás desconcertado, sin detenerse. Vuelve sus ojos al frente, yo ya estoy allí. 

Grita de terror. Sigue gritando, sus gritos me alimentan.
Atravieso su corazón con una daga y le abrazo de nuevo. Intenta apartarme torpemente.
Ssssh…, susurro en su oído. Sabes que no puedes luchar por tu vida. No puedes quedarte con algo que no es tuyo…

Siento su agónico jadeo en mi cuello, hasta que dejo de oír su latido. Deshago mi abrazo y cae como un muñeco. Aún me mira. Me inclino sobre él y devoro su esperanza con un beso. Ya lo ha perdido todo. Pero la conciencia no me atormenta. Al fin y al cabo, ya estaba muerto antes de mi llegada. Simplemente me esperaba, como todos aquellos a los que desvanezco cada noche. Los humanos son débiles, son estúpidos. Dejan que sus sentimientos les martiricen hasta que dejan de quererse a ellos mismos. Yo les oigo suplicar en silencio que les alivie. Ese es mi cometido y esa es mi carga.



Y tú, querido, que lees tan relajadamente... ¿Quieres ser el siguiente?