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miércoles, 11 de enero de 2012

La muñeca de porcelana.


Aquella mañana abrí los ojos. 
La plateada luz se colaba por mi ventana.
No había Sol, solo una brillante y densa niebla. 
El ambiente era gélido e insoportable,
tanto que cada espiración luchaba por mantenerse dentro de mí, 
muriendo fuera sin remedio. 
No me sentía cansada ni llena de energía. 
No sabía que debía hacer, ni recordaba cómo pensar. 
Me miraba a mí misma, observando mi cuerpo aparentemente consistente. 
Pero estaba hecha de humo, como una cárcel sin barrotes, totalmente inutil e ineficaz. 
Mis sueños, mis deseos y mis pasiones se esfumaban ante mí, 
sin ser capaz de mover ni un dedo para aprisionarlos de nuevo. 
Condenada a perderlo todo.
 Mis ideas y mis recuerdos, mis pensamientos, mi alma... 
Convirtiéndome en nada, en lo inmóvil e inerte.
 La muñeca vacía, la muñeca de frágil porcelana.




jueves, 15 de diciembre de 2011

Amor y pasión.


Cuando el amor desiste, muere. 
Ya no es, deja de ser. 
No es amor. 
Desaparece en la nada. 

Cuando persiste, es pasión. 
Roja pasión que embriaga y enloquece.
Irremediable adicción. 
Más y más profunda, irresistible.
Pero, ¿acaso puede existir la pasión sin amor?
 ¿Es real el amor si no hay pasión? 
No. No puede y no es. 

Ahora dime, ¿tú amas o crees amar?
Yo estoy segura, y confieso que mi amor es ardiente, inagotable. 
Me consumo por ti. 
Vivo y muero a la vez porque yo... 
amo apasionadamente.

No se si es un error.
Solo sé que es inevitable.
Mirarte y sonreír.
Soñar contigo cada noche.
Contar los segundos que me separan de ti.
Intentar acompasar mis latidos y los tuyos.
Todo puede parecer una locura,
pero así es el amor.
Una enfermedad sin cura. 



martes, 13 de diciembre de 2011

Cuando nos separamos.


Cuando nos separamos
en silencio y entre lágrimas,
con el corazón partido,
apartándonos por años,
tu mejilla se volvió pálida y fría,
más fríos tus besos;
y es verdad que aquella hora predijo
el dolor de esta.

El rocío de la mañana
se hundió gélido en mi frente,
lo sentí como el preludio
de lo que hoy siento.
Tus votos fueron quebrados,
y ligera es tu fama:
Escucho decir tu nombre
y comparto su vergüenza.

Cuando te nombran ante mí
 un toque lúgubre llega a mis oídos,
 y un estremecimiento me sacude. 
¿Por qué te quise tanto, amor? 
Quienes te conocen demasiado bien
 no saben que yo te conocí.
 Tantas y tantas veces me arrepentiré de ti
 y tan hondamente que jamás lo diré.

En silencio nos conocimos,
en silencio me lamento
de tu corazón proclive al olvido,
del engaño de tu espíritu.
Si llegara a encontrarte
tras largos años,
¡Cómo habría de saludarte!
Con lágrimas y silencio.

                        Lord Byron (1788-1824)

sábado, 10 de diciembre de 2011

Un cuento de hadas.


Me contaron un viejo cuento de hadas y aprendí que los pequeños y humildes corazones son recompensados.

El sapo llegó a ser rey.
Sacudió los puños hacia el cielo, victorioso y confiado. Ebrio de fortuna y narcisismo.
Rompió todas sus promesas.
Debes cuidar de tu gente para no perder el trono. 
Y así perdió el reino entero para vivir en él totalmente solo.
Era un pequeño muchacho brillante, pero la multitud y su influencia le hirieron el alma.
Su corona se rompe y cae al suelo. 
Su castillo se resquebraja y lo inunda el frío más cruel.
Todo lo que deseaba, cegado por la más profunda avaricia, le alejó de quien era en realidad, perdiéndose a si mismo.
Nunca es tarde para rectificar, todos le hubieran perdonado.

Pronto alguien le hechizó para castigar sus pecados. 
Perfumándolo con el aroma de sus propios engaños hasta que cayese en un sueño profundo del que no pudiese despertar. 
Y entonces su corona se rompió en innumerables pedazos para caer en el vacío infinito.
Ya no fue capaz de sostenerla.
Adíos al rey sapo, a su reino y su corona.
No consiguió salvarse de si mismo, del egoísmo y las tentaciones a tiempo.
Solo un beso inocente y puro romperá el maleficio.

Mientras, el horrible ogro se convirtió en el nuevo rey.


¿Quién le dará una segunda oportunidad para enmendar sus errores?

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El lobo feroz.

Por mucho que intentes asustarme no conseguirás alejarme de ti.
Por más que te empeñes en hacerme creer que no eres bueno, que eres peligroso y puedes herirme.
Aunque me supliques y me mientas para convencerme.
No intentes hacerme ver que eres la bestia que no eres,
el tenebroso y fiero lobo del bosque que no podrá contenerse.
Siempre seré tu Caperucita, la estúpida e ingenua. 
Por muy arriesgado que sea y aún si he de pagar con la vida este arrebato insensato, no pienso huir de aquel que amo. De la única criatura que ha puesto sus ojos en mí, salvajes pero enamorados, para algo más que para hacerme daño.


martes, 29 de noviembre de 2011

Luz y oscuridad.

En un mundo de pesadilla, ¿es posible cumplir tus sueños? 
Yo creo que sí. 
La oscuridad es la ausencia de luz, la luz es la ausencia de oscuridad.
Que seas incapaz de iluminar tu mundo no implica que nadie pueda hacerlo por ti cuando estés asustado.
Un día esa pequeña vela que luchas por avivar se encenderá por si sola. 
La esperanza volverá, huirán tus miedos y curará tu ceguera. 
Verás todo a tu alrededor tal y como es, comenzarás una vez más a fabricar sueños. 
Te perderás en sus ojos infinitos de nuevo, que han amanecido en tu mundo de tinieblas para reconducirte. 
No estás sola ni perdida. Tan solo te quedaste a oscuras y olvidaste como encender la luz. 
Pero él regresará a buscarte, cogerá tu mano y destruirá la venda, disipará la niebla.




domingo, 20 de noviembre de 2011

Amor a primera vista.

Hace un tiempo, no habría sabido contestar. Pero cuando lo vives entonces te das cuenta. El amor a primera vista realmente existe.
No sabría explicarlo, pero lo sé.
Desde que me fui soñé con volver a verlo. Anteponiendo ese día a cualquier otra cosa y no me arrepiento. Y llegó. ¿Qué más daba el plan si estaba a mi lado en todo momento?
Me sentía nerviosa y feliz al mismo tiempo. Le miraba constantemente, pero no lo puedo evitar.
Pasaba los minutos buscando cualquier excusa para hablarle.
Si estaba muy callada era porque estaba pensando. Intentaba superar mi extrema timidez para abrazarle. Quería abrazarle con todas mis fuerzas...
Aunque me bastaba que me mirase, que se preocupara por mí y me dedicase alguna frase.
Me estaba muriendo de felicidad.
Tenía mil excusas razonables para no ir, pero no me interesaba ninguna salvo volver a verle.
Y aunque la noche seguía avanzando y esas excusas aumentaban, seguía prefiriendo quedarme. Porque estar con él hacía caer la balanza sin posibilidad de resistencia.
Tan sólo en medio de una calle, cuando estaba apunto de irme, y rodeada de decenas de personas desconocidas, estuve escasos minutos sola con él. Me dijo algo que no entendí, entonces me puse mucho más nerviosa, y noté que mis mejillas ardían. Tuve mucho miedo de que me estuviera diciendo algo malo, y sigo teniéndolo. Entonces quise abrazarlo, no iba a tener más oportunidades, pero una vez más fui demasiado tímida y mis brazos no respondieron.
 Y volvimos a ser tres, y lo íbamos a ser hasta que me fuera. Me sentía fatal de no poder decirle absolutamente nada de todo lo que quería decirle. Mis piernas me alejaban, pero mi cabeza me suplicaba: Eva, no te vayas...
Pero no podía hacer nada. Hasta que me tiré en la cama pensé en todo aquello, y no podía esperar hasta mañana. Aunque eran las 4 de la mañana conseguí su teléfono y le mandé un mensaje. Necesitaba que me respondiera para sentirme mejor. Y me respondió, las 2 o 3 veces.  
Le he dicho que voy a llamarle, quiero llamarle, necesito llamarle. Aunque tengo mucho miedo. Nunca me atrevo a decir las cosas. A esta hora ya puedo llamarle. Ayer lo tenía mucho más claro porque aún me quedaba tiempo, pero ahora estoy nerviosa y no sé que le voy a decir. Pero una vez más la balanza está totalmente a su favor, no puedo esperar tanto tiempo.